Dins un cercle groc, una figura negra aixeca els braços mentre li cau un llamp damunt. Davall, la frase «Mal no et toqui un llamp», en negre i sense més voltes. Sa imatge posa dibuix a una expressió ben nostra.
«Mal no et toqui un llamp» vol dir, literalment, «que no te caiga un rayo». Se dice cuando alguien suelta una barbaridad, hace algo inesperado o te deja sin saber qué contestar. Suena a maldición, pero muchas veces se dice con guasa.
Es de esas frases que salen en casa, en el bar o en plena sobremesa. Sobre todo cuando alguien llega tarde, cuenta una historia difícil de creer o propone una idea que no hay por dónde coger. Y ahí cae el llamp.











