El diseño lleva la frase “Cada casa és un mon sense”. En medio, un globo terráqueo azul con Mallorca. Alrededor, casas de colores, una palmera y un molino. Una manera bien isleña de recordar que basta cruzar un portal para que cambien las normas.
“Cada casa és un món” quiere decir “Cada casa es un mundo”. Se suelta cuando en cada familia se cocina, se discute o se hacen las cosas a su manera. Desde fuera, las fachadas pueden parecer iguales. Dentro, cadascú sap lo seu.
Para quien la ha oído decir a sus padrins, a sus padres o a algún vecino que ya las ha visto de todos los colores. Una frase muy de sobremesa familiar, cuando todos opinan y cada uno tiene clarísimo cómo deberían hacerse las cosas.
















