En medio del dibujo, un sol amarillo sonríe como si no tuviera nada pendiente. Debajo, «vine’m a veire». Una invitación sin hora, sin lugar y sin más explicaciones. Muy de aquí: tú pásate y después ya veremos qué hacemos.
«Sol solet» es una manera cariñosa de llamar al sol. «Vine’m a veire» quiere decir «ven a verme». Dicho así, suena a invitación mallorquina de las buenas: cercana, tranquila y con los detalles todavía por decidir.
Para quien ha dicho «vine’m a veire» más de una vez sin abrir el calendario. Para bajar a tomar algo, dar una vuelta cerca del mar o plantarse en casa de los amigos. Y para llevar un poco de Mallorca encima cuando toca estar lejos.






























