El butifarró está tumbado con las manos detrás de la cabeza, más ancho que largo. Lleva un trozo de queso por sombrero, tomate sobre los ojos y pantalones de rayas marineras. Debajo, «Pa pagès». El bocadillo ha cobrado vida y, por lo visto, hoy no piensa hacer ni brot.
«Pa pagès» quiere decir «pan payés» en mallorquín. La frase pone nombre al bocadillo y hace un guiño al pa moreno con aceite y sal de toda la vida. El butifarró se encarga del resto: tumbado, tranquilo y bien panxacontento, como después de una merienda de las que acaban juntándose con la cena.
Para quien ve un butifarró tumbado y piensa: «Idò, este sabe vivir». También para esa persona que pide otro variat, estira la sobremesa y siempre encuentra una buena excusa para no levantarse todavía. Humor de Mallorca servido entre queso, tomate y pocas ganas de hacer faena.





















