La somera aparece con las orejas tiesas, la mirada despierta y la lengua fuera. Tiene aquella cara de quien acaba de hacer una trastada y, si pudiera volver atrás, la repetiría. No hace falta añadirle ninguna frase: basta mirarla para saber de qué pie calza.
«Somera» quiere decir burra en mallorquín. Una palabra bien nuestra para un animal habitual en la Mallorca rural: testarudo, tranquilo y con más carácter del que parece. Quien se haya cruzado con una por un camino de fora vila reconocerá enseguida el gesto.
Es para quien ve esa cara y piensa: «Aquesta en du qualcuna de cap». Para llevar un poco de fora vila encima y provocar aquella media sonrisa de quien ha entendido la broma. Y si vives lejos de Mallorca, la somera te acompaña sin armar demasiado trull.
































