Una silueta negra, cuernos hacia arriba y las patas en pleno bot. Debajo, en cursiva, «miotragus balearicus». Fondo blanco, tinta negra y cara de documento científico. Como si la cabra tuviera ficha propia y no tiempo que perder.
«Miotragus balearicus» no es una expresión mallorquina: es el nombre escrito en el diseño. «Balearicus» apunta a Baleares. El chiste está en poner una cabra saltando con toda la seriedad de una especie catalogada. Muy formal todo, salvo la cabra.
Para quien pilla una referencia balear sin llevar una ensaimada ni la Seu en el pecho. La cabra llama primero la atención; el nombre hace el resto. Y si alguien se queda mirándola más de la cuenta, seguramente ya ha entendido la broma.









