Un pino, dos, tres, cuatro… y el quinto. El dibujo convierte la expresión en una cuenta visual y remata la broma con «es QUINTO pino». «QUINTO» manda en grande; «pino» aparece más pequeño sobre fondo negro. La versión taronja de un destino que siempre cae lejos.
«Estar en el quinto pino» quiere decir que un sitio está bien enfora, apartado de todo. En Mallorca se suelta cuando para llegar al plan parece que tengas que cruzar media isla. Aquí el chiste va directo: cinco pinos seguidos y ya sabes dónde te han citado.
Para quien propone una comida en la otra punta. Para quien vive donde Cristo perdió la alpargata. O para quien mira la ubicación y pregunta: «Però això on és?». También sirve de indirecta para ese amigo que nunca elige un sitio a mano.






