El dibujo va al grano: «UNA I PUS» en letras grandes y negras, con un vaso de cerveza amarillo y espuma blanca al lado. La típica promesa de última ronda, estampada para que quede constancia.
«Una i pus» es mallorquín y quiere decir «una y basta» o «una y ninguna más». Con el vaso al lado, no hay duda de qué hablamos. Se suele decir con mucha convicción justo antes de no cumplirlo.
Para quien siempre pide la definitiva y acaba negociando otra. También para ese amigo que dice «una i pus» y nadie se lo cree. Una escena bien conocida en cualquier terraza, bar o sopar con la tropa.











