Un dimoni rojo, con cuernos y cola, corre con cara de llevar alguna trastada entre manos. Sujeta un tridente —o un buen tenedor— y parece que nadie lo va a pillar. Líneas sencillas, colores vivos y, debajo, “sant ANTONI i el DIMONI”.
“Sant Antoni i el Dimoni” quiere decir “San Antonio y el demonio”. En Mallorca es una pareja bien conocida de las fiestas de enero. Cuando aparecen los dimonis, el pueblo sabe lo que toca: calle, tradición y trull. Aquí el dimoni va por libre, rojo y más travieso que solemne.
Para quien en enero ya siente venir Sant Antoni. Para una torrada, para salir por el pueblo o para llevar un poco de trull cualquier otro día. Y si estás fuera de Mallorca, basta mirar al dimoni para acordarte de casa.






