En medio, una mata de herbasana sobre fondo blanco. Tallo verde, hojas bien marcadas y florecitas moradas. Debajo pone «herbasana», por si alguien de fora pregunta. La de la maceta rajada, al lado del limonero, que crece a la seva.
En mallorquín, «herbasana» quiere decir hierbabuena o menta. Es palabra de padrina, de guisado y de té. De arrancar una hoja solo para olerla. Aquí no necesita presentación: dices herbasana y ya ves el patio, el verano y aquella mata de casa.
Para quien reconoce la mata antes de leer «herbasana». Para bajar al bar, dar una vuelta por el pueblo o sentarse a la mesa familiar y que alguien diga: «Esta también la tenía sa padrina». Y para quien vive fora y aún se acuerda de aquella maceta junto al limonero.



















