La frase va directa: «No en volem cap que no sigui dels nostros». El principio aparece en letras finas y sencillas. «Nostros» cierra el asunto en grande, con trazos gruesos, redondeados y curvos. Todo en negro, sin dibujos. Aquí lo que manda es la palabra final.
En mallorquín quiere decir «no queremos ninguno que no sea de los nuestros». Es aquello de hacer piña, pero dicho con retranca y sin dejar demasiado margen para negociar. «Nostros» son los amigos, la familia o los de siempre. Los que ya saben dónde sentarse sin preguntar.
Para esa cuadrilla que lleva años ocupando la misma punta de la mesa. También para la familia que cuenta las sillas y enseguida nota una cara nueva. Y, sobre todo, para quien se ha nombrado encargado de admisiones sin que nadie se lo haya pedido.






