Sentado en el trono, con la corona bien puesta y el cetro amarillo en la mano, es personaje no necesita presentación. Va vestido de gris y azul, rodeado de formas sencillas y colores planos. Al lado, «es reiet» deja claro quién se cree que comanda.
«Es reiet» quiere decir «el reyecito» en mallorquín. Es diminutivo tiene guasa: se dice de quien recibe todos los miramientos, decide por los demás o va por la vida como si tuviera trono propio. Le das la corona, sí, pero sin ponerte demasiado serio.
En cada familia, pandilla u oficina hay un reiet. Es que elige dónde se come, cambia el plan y todavía pregunta si va bien. También puede llevarla quien ya sabe que el apodo es suyo. Si alguien protesta, que hable con el cetro.






