El dibujo no se complica: un caragol negro, con la concha y el cuerpo bien marcados. Debajo, su nombre en letras minúsculas y redondeadas. Todo sobre fondo blanco, porque aquí quien manda es el caragol.
“Caragol bover” es como llamamos en mallorquín a este tipo de caracol. Una de esas palabras que en Mallorca salen solas, sobre todo cuando ha llovido y aparecen por todas partes.
Para quien dice “caragol” sin pensarlo dos veces. Y para quien sabe que, si uno cruza por delante, no hace falta meterle prisa: el bover va a su ritmo y punto.











