Una oveja beige, de patas delgadas y lana blanca, mira al frente sin inmutarse. Detrás flotan unas nubes pequeñas, casi iguales que los mechones que le rodean la cabeza y el cuerpo. El dibujo, sencillo y de líneas negras, no lleva texto. No le hace falta: basta con verle la cara.
El diseño se llama «tondra», aunque el nombre no sale en la ilustración. El guiño está en juntar la oveja con unas nubes que parecen hechas de la misma lana. Ella permanece quieta, con cara de que todo eso no va con ella. Molt mallorquí: pocas palabras y ninguna prisa.
Es para quien contempla el trull desde una esquina y piensa: «Ja s’ho faran». Es decir, «ellos ya se apañarán». La misma actitud de la oveja: cara seria, calma absoluta y ni una explicación de más.






