Al amanecer, después de una verbena o una ballada, "ses cames" ya no son una parte del cuerpo: son un tema de conversación. Pesan, fallan, pero al día siguiente vuelven a salir. La expresión tiene ese humor físico tan directo, útil para quien ha caminado demasiado, ha bailado hasta tarde o ha pensado que subir una cuesta era buena idea. Luego se descansa.
"Ses cames" significa "las piernas". En Mallorca aparece en contextos festivos y populares, para hablar del cansancio tras bailar o trabajar, o de la agilidad de los bailadores.
Para quien termina el día notando cada escalón.


































































