Túnica azul claro, pelo corto, cofia blanca y una expresión que lo dice todo. Sor Tomasseta parece haber visto una cosa que no tocaba. Debajo, «SOR» en marrón claro y «TOMASSETTA» en grandes letras rosas con contorno negro. Ella, su nombre y esa cara. Basta y sobra.
En mallorquín, «sor» es el tratamiento que acompaña al nombre de una religiosa, como «hermana». «Tomasseta» es el diminutivo cariñoso de Tomasa. Y «botants» quiere decir «botando» o «dando saltos». Todo junto suena a nombre de convento pasado por el humor de aquí.
Para quien oye «Sor Tomasseta» y ya se imagina la escena. Para quien tiene debilidad por los apodos de pueblo, las caras de circunstancias y los chistes que no necesitan tres vueltas. Te la plantas y que cada uno decida qué acaba de ver Sor Tomasseta.






