Una sitriera de las de siempre: cuerpo redondo, pico a un lado y asa arriba. Dibujada con trazos sencillos, pinceladas visibles, gris claro y verde suave. Debajo, «pa amb oli nacional». Recipiente, lema y la solemnidad justa para defender una buena rebanada.
«Pa amb oli» quiere decir literalmente «pan con aceite» y en Mallorca es mucho más que traducir tres palabras. Lo de «nacional» coge algo de cada día y lo convierte en declaración oficial, como si la sitriera tuviera bandera, documentos y frontera propia.
Para quien dice «pa amb oli» sin traducirlo ni pedir permiso. Te la plantas para una comida con amigos, una verbena, un tardeo por el pueblo o una salida de la isla. Si otro mallorquín ve la sitriera y sonríe, ja mos entenem: ya nos entendemos.






