«QUIN mArrOn», en negro sobre fondo blanco. Las letras van cada una a su aire: cambian de tamaño, tienen un trazo irregular y parecen hechas a mano. El sombreado les da volumen y un poco más de desbarajuste. Sin dibujos ni adornos. El marrón ya basta.
«Quin marrón» junta el mallorquín «quin», que quiere decir «qué», con el castellano «marrón». Sale cuando aparece un problema, un embolic o una faena que nadie había pedido. Miras el panorama, suspiras y lo tienes claro: «Quin marrón».
Para quien ve venir el embolic desde lejos y, aun así, acaba dentro. También para ese momento en que llega un mensaje, todo el mundo calla y ya se sabe quién tendrá que encargarse. No hace falta explicar mucho más: quin marrón.









