Gafas oscuras, una sonrisa y un afro que ocupa lo suyo. El dibujo va en blanco y negro, con líneas simples y buen contraste. Debajo, el remate: «está ben estufat». Porque con ese pelo no hacía falta buscar una frase más complicada.
En mallorquín, «estufat» quiere decir hinchado, ahuecado o con mucho volumen. Aquí habla del afro: bien levantado y esponjado. Es una de esas observaciones tan nuestras, dichas con toda la calma, como si nadie más se hubiera fijado.
El afro se ve de lejos. La frase la lee alguien y, casi seguro, la repite en voz alta: «Mira, està ben estufat». Ahí está toda la gracia. Un dibujo con volumen y un comentario mallorquín que va directo al asunto.

















