El diseño va al grano: «Dones i homes i cavalls». «Dones» y «cavalls», en letras negras y sencillas. En «homes» aparece la sorpresa: una M negra entre dos corazones rojos. Ni jinetes ni cuadras. Aquí mandan las palabras.
En mallorquín, «dones, homes i cavalls» quiere decir «mujeres, hombres y caballos». Una enumeración de las que se sueltan con cara seria y dejan el chiste en el aire. Los dos corazones de «homes» rematan la jugada.
Para quien la lee sin traducir y para quien acaba preguntando qué pone. Da conversación en el vermut, en una comida larga o durante las fiestas del pueblo. Y si conoces a alguien que siempre acaba hablando de caballos, ja ho tens.






