El diseño no se anda con rodeos: “ballam un FANDANGO?”. Nada de dibujos. Letras negras, con distintos grosores y formas, colocadas sobre fondo blanco con un poco de desbarajuste. Parece que unas ya han empezado a bailar mientras las otras todavía esperan respuesta.
“Ballam un fandango?” está escrito en mallorquín y quiere decir “¿bailamos un fandango?”. Es la propuesta que alguien suelta cuando la sobremesa se alarga y estar sentado ya empieza a sobrar. Sin discursos ni ceremonia. Una pregunta corta y a ver quién se levanta primero.
Es para quien propone el primer baile de la noche, para quien aguanta hasta el último y para quien dice que no baila pero acaba dando dos pasos. En una verbena, en una cena larga o dando una vuelta por el pueblo, la pregunta queda hecha. Ahora falta ver quién se apunta.













