Aquí manda el ferreret: verde oliva, con manchas negras, ojos grandes y redondos y unas patas que ya avisan de que no estará quieto mucho rato. El dibujo lo pilla justo antes de pegar un salto, con ese punto de bicho espabilado que parece haberte visto primero. Sin frases ni explicaciones. Solo él, bien plantado.
Ferreret es como llamamos en Mallorca a este pequeño anfibio. El nombre no aparece escrito en el dibujo porque tampoco hace falta: las manchas, los ojos redondos y esa postura inquieta llevan todo el peso. Un guiño bien de aquí para quien reconoce al bicho nada más verlo. Y para quien no, una buena excusa para aprender una palabra mallorquina.
Es para quien mira una roca o un charco y siempre acaba buscando algún bicho. También para quien quiere llevar un detalle mallorquín sin ponerse Mallorca en letras bien gordas. El ferreret se queda agachado, preparado para saltar. Más de uno por aquí conoce esa manera de estar quieto: dura dos minuts.









