La somera aparece de frente, dibujada en negro y blanco. Las orejas bien tiesas, los ojos claros y la lengua roja rompiendo el conjunto. No lleva frase. Tampoco le hace falta: con esta cara ya ha dicho bastante.
En mallorquín, “somera” quiere decir burra. También se usa, con confianza y según el tono, para llamar a alguien bruto o poco espabilado. Aquí la palabra toma forma: dos orejas arriba, la lengua fuera y esa mirada tan suya.
Para quien ha oído algún “ets una somera” y sabe si iba con cariño o con razón. También para ese amigo que siempre hace el burro y luego pone cara de no haber sido él.








