Una señora de possessió entra en una discoteca y no pierde ni un poco de autoridad. Ese es el cruce que propone "La MaDonna": sa madona por un lado, Madonna por el otro, y bastante ganas de jugar con ambos mundos. La gracia está en que las dos tienen presencia. Tradición y pop no se pelean aquí; se miran de reojo y se entienden perfectamente.
"La MaDonna", con esta grafía, juega con "Sa Madona", la señora de la finca mallorquina, y Madonna, el icono mundial del pop. Une tradición rural y divismo pop.
Para quien puede hablar de possessió y de pop en la misma frase.
























