Una línea puede decir bastante. Aquí aparecen la montaña, la ciudad y ese perfil de Mallorca que uno acaba reconociendo sin pensarlo demasiado. No pretende señalar cada lugar ni hacer de guía; es más bien una forma de tener presente el contorno de la isla. Funciona como esos dibujos rápidos que haces en un papel mientras hablas de casa, entre una mesa y otra.
Representa el perfil característico de Mallorca, reuniendo en un trazo elementos arquitectónicos y naturales reconocibles de la isla.
Para quien prefiere los guiños discretos a los grandes titulares.



















