La frase deja el final en manos de quien la lee. Cada pueblo tiene sus pruebas no escritas, sus costumbres y su manera de decidir quién es de allí de verdad. "No ets de Vilafranca…" juega justamente con eso: con el orgullo local dicho medio en serio y medio para picar. No hace falta terminarla; quien tenga la respuesta ya sabrá por qué.
"No ets de Vilafranca…" significa "no eres de Vilafranca" y suele continuar con "si no has fet…", para señalar costumbres arraigadas de este pueblo agrícola mallorquín, conocido por sus melones.
Para vilafranquers y defensores sin remedio de su pueblo.



















































